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El origen de la patrona de la Guardia Civil
12/10/2018

El origen de la patrona de la Guardia Civil

El día 8 de febrero de 2013 se cumplía el centenario de la declaración oficial del patronazgo de la Virgen del Pilar en la Guardia Civil, siendo esta otorgada el día 8 de febrero de 1913. También ese día se cumplía el centenario de la primera celebración litúrgica como patrona del Cuerpo.

Fue Su Majestad el Rey Alfonso XIII quien firmó la Orden por la que se proclamaba Patrona de la Guardia Civil a la Virgen, en su advocación del Pilar. El pasado 8 de febrero se cumplieron, por tanto, cien años desde este hecho.

Al incorporarse al Centro, el primer Capellán Castrense, Don Miguel Moreno y Moreno, el 19 de agosto de 1864, habilitó, con autorización superior, la clase de Instrucción Primaria, para instalar en ella una Capilla bajo la advocación de Nuestra Señora la Santísima Virgen del Pilar, dotándosela de todos los ornamentos y efectos necesarios para el culto, por lo que el Director General del Cuerpo (Teniente General Quesada), solicitó seguidamente del Excmo. y Rvdmo. Sr. Vicario General Castrense, la oportuna autorización para poder celebrar en ella el sacrificio de la Santa Misa, la que concedió dicha autoridad religiosa en 12 de septiembre de igual año, procediéndose el 19 de igual mes, a la bendición de la Capilla, ornamentos y efectos del culto, proclamándose oficialmente el PATRONAZGO de la Santísima Virgen del Pilar sobre la Compañía de Guardias Jóvenes, publicándose el culto a la Patrona del mismo, en el B. O. del Cuerpo número 296 de 24 de septiembre de 1864. Como los Guardias Jóvenes a su alta como Guardias en el Cuerpo, imbuyeron y extendieron dentro del Instituto, la devoción a la Virgen del Pilar a la que ellos habían venerado como Patrona en el Colegio, dio lugar a que tal devoción se generalizara en el Cuerpo, por lo que el 13 de enero de 1913, el Director General del Cuerpo, Excmo. Señor Teniente General, Don Ángel Aznar Butitueg, solicitaba del Excmo. Señor Ministro de la Guerra (a la sazón el Teniente General Luque), que la Virgen del Pilar fuera declarada Patrona de la Guardia Civil, basándose en que “la Virgen del Pilar era ya la Patrona de los Guardias Jóvenes”, donde se amparan y educan los hijos del Cuerpo, que postrados ante la Imagen de dicha Virgen rezan por los Guardias Civiles, pidiendo que les proteja y libre de la acechanza de los malhechores a quienes persiguen (según se cita en el B. Oficial del Cuerpo número 284 del año 1913).

Así, por Real Orden de 8 de febrero de 1913 (C.L. nº.10 pág. 34) y a la vista del favorable informe emitido por el Provicario General Castrense, se concede el Patronazgo solicitado. Como consecuencia de lo anterior, la Orden General del Cuerpo de fecha 18 de febrero de 1913, inserta en el Semanario del Cuerpo antes citado, da a conocer la concesión del Patronazgo de la Santísima Virgen del Pilar, sobre la Guardia Civil y que este Patronazgo se adjudica, precisamente a la Imagen que se venera en el Colegio de Guardias Jóvenes, considerándola como Patrona del Instituto.

Posteriormente y con motivo de las dudas surgidas, al fusionarse los Cuerpos de Carabineros y de la Guardia Civil, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Vicario General Castrense confirmó dicho Patronazgo el día 9 de octubre de 1940 (B.O. del Cuerpo, nº 11, pág. 628). Y por último, diremos que la imagen de la Virgen del Pilar, consagrada como Patrona de este Colegio en el año 1864 continúa aún venerándose en la Capilla del mismo, si bien por el deterioro sufrido a través de los años, fue preciso retocarla en el año 1959 cuya operación corrió a cargo del “Establecimiento Flandes”, sito en el número 11, de la calle Mayor, de Madrid.

Desde 1913, cada 12 de octubre la Benemérita celebra su gran fiesta. El 3 de octubre de aquel año se dictaba una Orden General de la Guardia Civil que indicaba cómo se debía celebrar la primera fiesta de la Patrona. Entre otras disposiciones se decía que “en todos los puestos se vestirá de gala, izándose la bandera en las casas-cuarteles, previa la venia de la autoridad militar de la plaza, donde la haya”. A ello se sumaba la celebración religiosa. La orden explicaba que “en las capitales de provincia se costeará una misa rezada, que se aplicará en sufragio de los compañeros del Cuerpo fallecidos, asistiendo a ella la fuerza franca de servicio, con armas y al mando del jefe de la línea. En Barcelona y Valencia irá la fuerza mandada por el jefe y capitanes de cuartel y subalternos de semana. En éstas y en las demás capitales concurrirán al acto todos los jefes y oficiales, invitando a las autoridades y a los demás cuerpos del Ejército para que puedan designar una comisión que los represente”.

Era tan fuerte el vínculo de la Benemérita con la Virgen del Pilar que se quiso dar reconocimiento público a esta unión. El 13 de mayo de 1917, siendo Director General el Teniente General Antonio Tovar Marcoleta, se colocó una placa en la basílica del Pilar de Zaragoza. Se situó a la izquierda del arco de acceso a la capilla de la Virgen, por la parte de la sacristía. En ella se lee lo siguiente: “Los Generales, Jefes, Oficiales y personal de Tropa del Instituto de la Guardia Civil como homenaje a Nuestra Señora la Virgen del Pilar declarada su Excelsa Patrona por Real Orden de 8 de febrero de 1913”.

Se fueron sucediendo las muestras de cariño del Cuerpo a la Virgen. El 12 de octubre de 1927, el General Burguete, interpretando los sentimientos de piedad de la Guardia Civil, fue a Zaragoza para hacer la ofrenda oficial a la Virgen del Pilar. Allí depositó en una bandeja 56 monedas de oro, una pareja por cada Tercio que en ese momento existía. El 8 de febrero de 1940, el General Eliseo Álvarez Arenas ofreció a la patrona, en nombre del Cuerpo, un hermoso manto bordado en oro y plata. El 11 de octubre de 1994, coincidiendo con el ciento cincuenta aniversario de la fundación de la Guardia Civil, se le impuso a la Virgen del Pilar la Cruz de Oro del Mérito de la Guardia Civil.

Además de serlo de la Guardia Civil, la Virgen del Pilar es también patrona de otros cuerpos. La Armada Española tiene como patrona a la Virgen del Carmen, pero el Arma Submarina está, desde 1946, bajo el patronato de Nuestra Señora del Pilar. También la División Azul se amparó en la Virgen del Pilar. Fue a causa de que la unidad española entró en combate en el frente del río Vóljov el 12 de octubre de 1941, día de Nuestra Señora del Pilar. Al ser una fecha tan señalada, las tropas españolas celebraron una misa para pedir ayuda a Dios. De hecho, el himno de la Virgen del Pilar es la única canción religiosa que las tropas cantaban fuera de las celebraciones litúrgicas. En mayo de 1942, los combatientes que salvaron la vida, peregrinaron hasta Zaragoza para dar gracias a la Virgen.

También ha llegado hasta nuestros días una canción que se entonaba durante la Guerra de Independencia contra los ejércitos franceses a comienzos del siglo XIX. El pueblo aragonés resistió con bravura las embestidas bélicas de los invasores. Este valor fue inmortalizado en una jota que en cuyos versos más populares dice: “la Virgen del Pilar dice que no quiere ser francesa, que quiere ser capitana de la tropa aragonesa”. Otra parte menos conocida de este canto de guerra reza: “Aunque vengan más franceses que arenas tiene el mar, no moverán de su sitio a la Virgen del Pilar”. Este vínculo entre España y la Virgen del Pilar abarca a toda la Hispanidad; a las naciones de América que hablan el español y que cada 12 de octubre, como la Benemérita, celebran su patronato.

En cuanto a la historia de esta emblemática virgen, diversos documentos hacen constar, textualmente, que el apóstol Santiago, “paseando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos, a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro”.

El 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al Ebro cuando escuchó “voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena, y vio aparecer a la Virgen, de pie sobre un pilar de mármol”. La Virgen, que aún vivía, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde ella estaba de pie. Desapareció la Virgen y ahí quedó el pilar. Y el Apóstol Santiago y los ocho discípulos que presenciaron la aparición comenzaron a edificar una iglesia en aquel sitio, lo que hoy es la Basílica del Pilar.

Fuente-Información: © elfarodeceuta.es

Fuente-Foto: © de su autor / © publicación

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